domingo, 19 de febrero de 2012

Jewel, manos, y de como estas son salvación y pecado

Aún había un poco de té en la taza y algo de sus recuerdos en la mente, cuando esa canción cruzó por el reproductor de música para hacerme pensar en la ironía del momento que el mundo estaba por vivir, por lo menos aquel mundo de costumbres católico-europeas al que el carnaval y la consecuente cuaresma invadían. La voz melodiosa y casi susurrante de Jewel repetía el coro de "Hands", esa canción que tan famosa la hizo por allá en el '98:



My hands are small, I know
but they're noy yours, they are my own
and I am never broken
(...) I will get down on my knees
and I will pray

Y vaya que la chica sabe estremecer hasta el último resquicio del alma con sus melodías, enteramente compuestas por ella allá en la fría y solitaria Alaska. Pero aún más importante y curioso, hace mucho que ese tema en particular no cruzaba mi playlist, entonces ¿por qué ahora?; ¿me estaba diciendo acaso que el carnaval, la época de festejos y placeres que precede al ayuno y recogimiento de la cuaresma, era mi última oportunidad de divertirme?.

Entonces, tan distraído como soy, deje lo que estaba haciendo para sumergirme por completo en el análisis de la ironía de la época, la canción y sus significados. Creo que ya sabrán que hands significa manos, y si alguna vez fueron a la iglesia, sea cual sea su religión, sabrán la importancia que estos miembros de nuestro cuerpo, tan pequeños y frágiles, tienen en los rituales de oración (justamente lo que la canción nos intenta transmitir). Entonces, si son objetos, por nombrarlos de alguna manera, de comunicación con un ser superior, instrumentos de devoción al Alfa y al Omega, ¿cómo es posible que sean también instrumentos de placer, lujuria y carne?.

Si, tan ambiguo como que el carnaval preceda a la cuaresma, como que el martes estemos celebrando los cuerpos casi desnudos en Río de Janeiro, y el miércoles nos dibujemos una cruz de ceniza en nuestra frente. Así de extraño resulta que los largos dedos de nuestras manos sean antenas para comunicarnos con los cielos y a la vez la cabeza de un fósforo que recorre cuerpos para encender el fuego de las pasiones mundanas de la carne.

Entonces encontré que aquello que dicen algunas mujeres por allí "por donde pecas, pagas", termina siendo una gran verdad. Vulgar, lo sé, pero tremendamente cierto, así que si pecamos al recorrer la piel de nuestros amantes con nuestras manos, debemos utilizarlas también para redimir nuestros pecados. ¿Quién lo habría dicho, verdad?.

Religión, folklore, música, anatomía y kamasutra... todo está relacionado, si lo piensas con cuidado...

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